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Este es un espacio dedicado a familiares, cuidadores, profesionales de la salud y todas las personas interesadas en aprender sobre demencia y Alzheimer.
Aquí podrán encontrar información confiable, compartir experiencias y construir juntos una comunidad de apoyo.
Preguntas frecuentes
Estas son algunas de las preguntas más comunes sobre Envejecimiento, Alzheimer y otras demencias.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen. Su objetivo principal en Chile es fomentar la autovalencia, retrasar la dependencia y promover que las personas mayores sigan siendo agentes activos en su comunidad.
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y el Ministerio de Salud cuentan con diversas iniciativas a nivel nacional:
- Programa Envejecimiento Activo (SENAMA): Ofrece talleres de inclusión digital, cultura, recreación y actividades físicas grupales.
- Programa Más Adultos Mayores Autovalentes (Más AMA): Se imparte en los CESFAM e incluye talleres de estimulación motora, cognitiva y autocuidado.
- Centros Diurnos del Adulto Mayor (CEDIAM): Espacios comunitarios temporales para promover la autonomía a través de apoyo profesional.
Pueden participar hombres y mujeres de 60 años o más que mantengan su condición de autovalentes. Para conocer la cartelera de talleres en tu comuna, debes acercarte directamente a la oficina regional de SENAMA o consultar en la Oficina del Adulto Mayor de tu municipalidad.
El Examen de Medicina Preventiva del Adulto Mayor (EMPAM) es una evaluación integral y gratuita que se realiza una vez al año en el consultorio (CESFAM) a partir de los 65 años. No evalúa solo enfermedades, sino el estado funcional de la persona (si es autovalente o si tiene riesgos de dependencia), permitiendo derivarla a los programas de estimulación física o cognitiva adecuados.
Diversos estudios señalan que cerca del 80% de cómo envejecemos depende de nuestros hábitos y no de la genética. Mantener una rutina de ejercicio físico, participar socialmente para evitar el aislamiento, aprender cosas nuevas (estimulación cognitiva) y controlar la salud cardiovascular son factores protectores clave que ayudan a mantener el cerebro saludable y retrasar el deterioro cognitivo.
Es un síndrome clínico, que se caracteriza por un deterioro mental progresivo, que determina una disminución de la capacidad intelectual de la persona, al punto que esto interfiere con su desempeño social y funcional, afectando su calidad de vida.
En la actualidad no existen tratamientos disponibles para retrasar o detener efectivamente el daño cerebral que provoca la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, una persona con esta condición debiera ser tratada por un equipo interdisciplinario que aborde las distintas dimensiones de esta condición.n.
Aún no se comprenden todas las razones por las cuales algunas personas padecen Alzheimer y otras no. Sin embargo, los investigadores aportan algunos factores de mayor riesgo:
- Edad: El envejecimiento es el mayor factor de riesgo. La mayoría de las personas con Alzheimer tienen 65 años o más.
- Familiares: Si sus padres o hermanos tienen la enfermedad de Alzheimer, se tiene mayor probabilidad de desarrollar la condición.
- Genética: Los investigadores han identificado muchas variantes de genes que aumentan las probabilidades de padecer Alzheimer.
- Deterioro Cognitivo: Cambios en la capacidad de razonamiento, aunque estos síntomas no interfieran en el desempeño cotidiano. El diagnóstico diferencial entre el deterioro cognitivo leve y la demencia es un factor determinante para definir Alzheimer.
- Nivel Educacional: Estudios han asociado una menor cantidad de años de educación formal con un mayor riesgo de Alzheimer y otras demencias.
- Dificultad para aprender y retener nueva información: se vuelve repetitivo, le cuesta recordar una conversación reciente, eventos, citas; pone los objetos en lugares incorrectos.
- Dificultad para realizar tareas complejas: le cuesta realizar una labor que requiere varios pasos, tal como cocinar, hacer un presupuesto, etc.
- Deterioro en la capacidad de razonar: es incapaz de responder con un plan para enfrentar problemas en la casa o en el trabajo. Han dejado de importarle las reglas de conducta social.
- Desorientación espacial: tiene problemas para manejar, se pierde en la calle, aun en lugares familiares.
- Deterioro en el lenguaje: presenta dificultad creciente para encontrar las palabras adecuadas en una conversación.
- Alteraciones en el comportamiento: aparece pasividad, o más irritabilidad que la habitual; puede malinterpretar estímulos visuales o auditivos.
- Cambio en sus hábitos: observar si ha cambiado su hábito de vestirse, puede verse desaseado, desordenado, llega tarde a la hora de la consulta, etc.
No, no es lo mismo. El tener problemas de memoria puede estar asociado a otro tipo de condiciones o patologías, por lo cual es fundamental descartarlos.
La pérdida de memoria puede relacionarse con la edad y el nivel educativo de la persona; ahora bien, si se observa también alteración de la conducta y de la esfera funcional, podría tratarse de una demencia. Por tanto, es recomendable realizar una evaluación neuropsicológica completa para descartar y/o confirmar que esta dificultad esté o no asociada a demencia tipo Alzheimer.
Las demencias se clasifican en dos:
De tipo degenerativas: siendo las más frecuentes el Alzheimer; la Demencia con Cuerpos de Lewy y la Demencia Frontotemporal.
De tipo secundarias: como las demencias vasculares (isquémicas y hemorrágicas), por medicamentos, infecciosas, por cáncer, etc.
La evaluación inicial puede ser realizada por cualquier médico, sin embargo, una evaluación más exhaustiva debe ser hecha por especialistas, ya sea un Neurólogo (especialista en trastornos cerebrales), un Geriatra (especialista en personas mayores) o un Psiquiatra.
Las pruebas neuropsicológicas son útiles para diferenciar a aquellos sujetos que se encuentran en el límite entre envejecimiento normal y una demencia inicial.
Ante la posibilidad latente de que un adulto mayor con Alzheimer se extravíe, la Policía de Investigaciones (PDI), entrega una serie de recomendaciones preventivas, como procurar que la persona utilice una tarjeta, pulsera u otro elemento con su nombre y número de teléfono para emergencias. Además es importante no dejarlos solos, o que salgan a la calle sin compañía. En caso de extravío, solicitar ayuda, consultar a vecinos, cercanos y familiares. También llamar a Carabineros (133) o la PDI (134). Esta última institución mantiene un programa denominado “Sebra” (Seguridad en Brazalete) destinado a evitar el extravío de personas, especialmente niños y adultos mayores, en eventos masivos.
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